Matisse, de como un francés llega a los museos rusos.

¡Hola a todos! Lo primero voy a presentarme, soy Nuria Lahuerta, Licenciada en Historia del Arte y pintora aficionada.

Gracias a Félix Cisneros y su Café Te Arte, y a María Jesús Hernández, mi maestra, que me han dado esta oportunidad, inauguro este espacio donde iré contando cosas relacionadas con el Arte: anécdotas, experiencias personales… un poco lo que vaya surgiendo.

En este primer post quiero hablar de Henri Matisse, uno de mis favoritos, acabamos de hacer un viaje por Rusia y no paraba de llamarnos la atención de cómo un pintor francés podía tener una obra tan extensa en un país como Rusia.

Matisse, uno de los pintores  más reconocidos del siglo XX, se caracteriza por una pintura muy original, donde el dibujo fluye a través de colores muy vivos.

Cuando uno visita los grandes museos, y se deleita con  obras de todos los rincones del mundo, probablemente no se plantea como ha ido a parar todo eso allí, a salas de exposición tan alejadas del lugar de origen del autor.

Así pues voy a explicaros de cómo un francés llega a ser uno de los “highlights” del museo ruso más famoso.

En la primera mitad del siglo XX, hay dos figuras que destacan como mecenas rusos del nuevo Arte: Ivan Morozov y Sergej Shchukin.

Fue este último quién llegó a poseer hasta 37 obras de Matisse, entre otros, y quien hizo llegar este Arte de Vanguardia a Rusia, que en aquel momento producía obras harto alejadas de estas creaciones tan modernas y revolucionarias.

Ambos organizaban en sus casas exposiciones para que los nuevos artistas rusos pudieran conocer otro tipo de producciones coetáneas.

Sergej tuvo una vida un tanto peculiar,  estuvo en Alemania y Francia aprendiendo el funcionamiento de la Industria Textil, convirtiéndose en un importante comerciante.

Años después, la tragedia llegará a su familia y comenzará una vida de dandy en París, dilapidando su fortuna  y entrará en contacto con muchos artistas de la época cuyas obras comprará creando una magnífica colección.

Pasado un tiempo, las obras  de Sergej  fueron confiscadas y años más tarde, pasarían a formar parte de la colección del Hermitage en San Petersburgo.

Y así es como Matisse llega a ser uno de los fuertes reclamos del museo.

Como muestra un botón, os dejo con la fotografía que me hice delante de “Armonía en  Rojo”, uno de los primeros cuadros que pinté para tener como Sergej mi Matisse.

"Armonía en rojo" Matisse, 1908

Así que, si veis un cuadro, una escultura, algo que os guste, ¡¡no lo dudéis y compradlo!! ¡¡Tal vez acabéis con una magnifica colección como la de Sergej!! Os dejo la página de María Jesús Hernándezmi blog por si a caso .. 😉


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