¿Cuál es el café más saludable?

Café.

Una bebida imprescindible para millones de personas. Muchos lo consideran el estimulante necesario por las mañanas para ponerse en marcha, el digestivo después de cada comida, el cómplice de confidencias en una conversación entre amig@s.

El café forma parte de nuestras vidas. La cuestión es que muchas veces nos acostumbramos al sabor del café de mala calidad, y nos perdemos de disfrutar el gusto de un buen grano… además de los beneficios que aporta a nuestra salud.

Porque para abaratar costes de producción las semillas de café suelen ser sometidas a procesos que derivan en productos que no aportan ningún nutriente, y que, incluso, algunos estudios que ya se realizan están demostrando su perjuicio para nuestro organismo. Pero vamos a comenzar por explicarte cuáles son las opciones de café que hay en el mercado.

granos de café

 

Tipos de café: tueste natural y sus tipos, torrefacto y mezcla

 

Cuando vas al supermercado suele haber tres tipos de café en las estanterías: de tueste natural, torrefacto y mezcla. Lo primero que tenemos que decir al respecto es que cualquiera persona que se dedique al mundo del café o sea un habitual consumidor de esta bebida, solo tomará en cuenta el primer tipo.

Un café de calidad está relacionado con un tueste natural. Ahora te explicamos por qué.

El grano de café, al ser recogido de su planta, tiene un color verde y casi ningún aroma. Cuando se somete al proceso de tostado es cuando sus propiedades se alteran hasta obtener ese color oscuro que todos conocemos y todas sus características de sabor y aroma.

granos de café verde

Café sin tostar

En el tueste natural, el grano es procesado en la tostadora, donde se mueve a altas temperaturas mientras sus propiedades organolépticas van modificándose, la temperatura y el tiempo que pasa allí influirá en el tostado. Por este motivo, existen diferentes tipos de tueste:

Tueste ligero

 

Al tener poco tueste tiene más cantidad de cafeína, presenta tonos claros y un aroma frutal y herbáceo y ofrece mayor acidez al gusto. Los cafés de origen suelen tener un tueste ligero o canela (por su color) y es perfecto para las cafeteras de filtro.

Tueste medio

 

En la medida en que el grano es sometido al calor, los matices dulces van surgiendo por la caramelización de estos azúcares. El café de tueste medio sigue teniendo un cierto nivel de cafeína pero ya se perciben las notas dulzonas tanto en aroma como en sabor. Se usa también en cafeteras de filtros y para cafés expreso.

cafe de filtro

Café de filtro

Tueste oscuro

 

El grano ya es muy oscuro porque se ha secado mucho más, el nivel de cafeína disminuye en este tipo y el sabor es más fuerte, con notas especiadas y ahumadas. Se emplea para cafés expresos.

Mira nuestra carta de cafés naturales

Café torrefacto y mezcla

 

El café torrefacto surge de un proceso en el que se añaden azúcares al grano de café mientras se tuesta, el azúcar se va derritiendo hasta quemarse y envolver en grano, lo que genera un sabor fuerte con mayor amargor y un tono muy oscuro que en cierta forma cubre el gusto original del café. Lo curioso es que, contrariamente a lo que se cree, no tiene una mayor cantidad da cafeína, sino todo lo contrario.

Por cada 100 kilos de café se añaden 15 de azúcar, es lo que le da el tono oscuro que conocemos y que tanto se consume en nuestro país por hábito, pero no por calidad en el disfrute de tomar una taza de café.

El café mezcla, como te imaginarás, es un tipo de empaquetado que se ofrece en el mercado donde se combinan granos de tueste natural y torrefacto.

Nosotros te aconsejamos que siempre, siempre, te decantes por el tueste natural. Ahora te explicamos las ventajas que tiene para tu salud.

 

Los beneficios para la salud del café natural

 

Lo primero que tienes que saber es que mientras menos tostado esté el grano, más aportes nutricionales ofrece. El mayor beneficio del café son sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, que no solo se debe a los niveles de cafeína, sino también a otros componentes en los granos que son positivos, como los fenoles. Esas propiedades antioxidantes van disminuyendo según el nivel de tostado.

Otro beneficio indirecto es que, el café torrefacto, al ser tan amargo, necesita azúcar para endulzarlo. Con el café de tueste natural probablemente no necesites azúcar, o en todo caso, una poca cantidad para disfrutar su sabor, lo cual redundará en tu salud y tu figura.

Las investigaciones sobre la acrilamida

 

La acrilamida es un compuesto que surge con el proceso de tostado de los alimentos, sobre todo en aquellos ricos en almidones como los cereales y las patatas debido a los azúcares y aminoácidos presentes de forma natural.

Aunque aún se necesitan más investigaciones para corroborar el efecto en los humanos de la acrilamida, los estudios realizados en animales afirman que este compuesto desarrolla la probabilidad de generar tumores cancerígenos.

Cuando se consumen alimentos con acrilamida, el tracto gastrointestinal la absorbe y se metaboliza. La glicidamida que resulta de este proceso es la causa probable de los perjuicios que en las investigaciones ha producido en animales.

El café tostado no se excluye de la lista de alimentos con acrilamida. Obviamente, mientras más tostado esté el grano, mayor será el nivel de acrilamida. En los estudios realizados por el Instituto Vasco de Investigación y Desarrollo Agrario, las preparaciones de café con mayores niveles de acrilamida eran de cafés expreso, pero sobre todo, los índices se disparaban con el café soluble descafeinado, en esta tabla puedes verlos:

tabla de acrilamida en el cafe

Fuente: NEIKER

 

Y aunque estas investigaciones sobre el daño de la acrilamida en los humanos no son concluyentes, siempre se ha dicho que es mejor el café de filtro que el expreso, el café arábica que el robusta, el café lavado que el seco. Con esta investigación sigue siendo cierta esta afirmación.

Nuestro consejo, a modo de conclusión, es que tomes café de tueste natural. Vivirás una experiencia gustativa de mejor calidad, y tu salud lo agradecerá.

Esta entrada es una colaboración de Laura Vivas, autora del blog La Gastrorredactora.

Fuentes:


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