Un local para vivir el café: Bianchi Kiosko Café

Ya sabes que en Café Té Arte nos gusta el café,  es uno de nuestros dos pilares y forma parte de nuestro nombre y razón de ser. Defendemos el buen café, el de origen, el que huye de torrefactos y azúcares quemados, el que sabe tan bien que puede disfrutarse solo sin ningún añadido porque no le hace daño al paladar y le sienta bien a nuestro cuerpo.

Es el café que ofrecemos en la tienda y por esta razón nos gustan los lugares donde se homenajea y se ofrece buen café.

Hoy te vamos a hablar de Bianchi Kiosko Café, un speciality coffee que puedes descubrir en el barrio Malasaña, aquí en Madrid; un lugar pensado para quienes disfrutan del buen café y las cosas hechas con mimo y cuidado.

tazas de cafe en bianchi kiosko cafe

Cafés en Bianchi Kiosko Café

Es un acogedor espacio en el que puedes pedir la bebida para tomar allí mismo o para llevar. Su creador es Sandro Bianchi, un italiano asentado desde hace años en el barrio, con una trayectoria como dj muy conocida y un gusto acérrimo por el buen café.

Lo que verás en Bianchi Kiosko Café

 

Fue esa adicción a la bebida la que originó la idea de crear este corner junto a la plaza San Ildefonso. En BKC puedes encontrar cafés de todo el mundo, leche ecológica y bebidas vegetales, dulces y salados caseros y orgánicos, envases y materiales orgánicos también y unos cuantos detalles en la decoración que, junto a la música que Sandro selecciona con cuidado, hacen de este café un lugar especial en el barrio.

Sandro preparando un café, bianchi kiosko cafe

Sandro preparando un café

Bianchi trabaja con productos artesanales y granos provenientes de pequeños cultivos y comercio justo. La lista de cafés va cambiando continuamente para ofrecer variedad, y los procesa en el centro del negocio: una cafetera manual de esas que solo generan buen café.

Puedes pedirlo solo, con leche, capuccino o latte; también cold brew, la versión fría hecha infusionando el café.  La leche por su parte viene de granjas ecológicas donde los animales campan a sus anchas. Café del bueno respetando nuestro entorno.

El proyecto de Sandro Bianchi

 

Hablamos con el creador de la cafetería para que conozcas de primera mano cómo se trabaja en BKC:

Eres dj de profesión, ¿por qué un local de café?

BKC era un proyecto que me rondaba la cabeza hace mucho tiempo, siempre fui amante del buen café y me apetecía montar un speciality coffee hecho a mi medida, con buen café y buena materia prima, respetando el medio ambiente, cuidando al cliente y, por supuesto, con buena música siempre.

Terminando un café con latte art, bianchi kiosko cafe

Terminando un café con latte art (Imagen: Javier Garceche)

¿Por qué un speciality coffee en Malasaña?

Malasaña siempre ha sido mi barrio y mi base de operaciones. Ese local siempre me atrajo, por su situación y tamaño era lo que buscábamos. Esperé a que todo se alineara para quedárnoslo.

¿Cómo era el consumidor de café español hace unos años y cómo ha cambiado?, ¿crees que ahora es más consciente de la calidad del café?

Ahora es más exigente y más curioso, quiere abrir su mente y probar más cosas y saber más del producto que consume gracias a la gran oferta que se ha incrementado mucho en los últimos años.

¿De dónde provienen los cafés que ofreces en Bianchi Kiosko Café?

De todo el mundo, vamos probando continuamente cosas nuevas.

cafe molido en cafetera, bianchi kiosko cafe

Café molido en Bianchi Kiosko Café (Imagen: Javier Garceche)

¿Qué tipo de café es el que prefieres trabajar?

Depende, para degustarlo solo, más ácido, y para mezclarlo con leche y otras bebidas, prefiero notas más amargas.

¿Qué tipo aconsejas para el que quiera iniciarse en el mundo del café?, ¿arábica, robusta, solo, con leche?

Arábica. Primero solo y luego con leche.

Si disfrutas de esta bebida tienes que conocer Bianchi Kiosko Café. A nosotros nos gusta el café y por eso lo vendemos para preparar en casa, pero cuando queremos tomarlo en la calle, visitamos y aconsejamos sitios como este en Malasaña, ve y cuéntanos qué te parece.

Esta entrada es una colaboración de Laura Vivas, autora del blog La Gastrorredactora.


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