Hamantaschen, galletas rellenas de mermelada

Hay infinidad de variedades de galletas en el mundo y hoy, recogiendo el testigo que dejó mi compañera Etringita con sus Vanillekipferl, os traigo otra receta de más allá de nuestras fronteras, un dulce de la gastronomía asquenazí con el que los judíos celebran la festividad de Purim, los Hamantaschen. A grandes rasgos son un tipo de galletas rellenas con forma triangular. ¿Y de qué van rellenas? Pues de un montón de cosas, frutos secos, semillas de amapola, ciruelas, chocolate… En mi caso me he decidido mermelada de moras pero seguro que con ésta de albaricoque también serán un éxito.

¿Qué os parecen para acompañar la taza de té del desayuno? En mi caso me he decantado por un té negro puro, pero podéis combinar la mezcla que más os guste según el relleno que hayáis puesto. Por ejemplo té negro frutas del bosque y relleno de frambuesas, té oolong nuez de arce y relleno de frutos secos… La imaginación es el límite.

Cómo preparar galletas rellenas de mermelada o hamantaschen

Ingredientes:

  • 150 g de mantequilla o margarina
  • 110 g de azúcar
  • 1 huevo mediano
  • 15 ml de leche (una cucharada)
  • 5 ml de esencia de vainilla (una cucharadita)
  • ralladura de la piel de un limón
  • 300-360 gramos de harina
  • 1 cucharadita de impulsor químico
  • 1/4 de cucharadita de sal fina
  • azúcar glas (opcional)
  • mermelada

Con estas cantidades y un cortador de 8 cm salen unos 20 hamantaschen.

Elaboración:

Cortar la mantequilla en dados y dejar que se ablande a temperatura ambiente en un cuenco amplio. Se puede ablandar en microondas, en tandas de 10-15 segundos a potencia baja. No hay que dejar que se llegue a licuar, sólo quedarse con textura de pomada.

Agregar el azúcar y batir con las varillas, ya sea con batidora o a mano, hasta que se forme una crema suave.

Añadir entonces la leche, la esencia de vainilla, la ralladura de limón y el huevo y seguir batiendo hasta que se integren. Es preferible que todos estos ingredientes estén a temperatura ambiente, así no endurecen la mantequilla y es más fácil homogeneizar bien la crema.

En otro cuenco, mezclar la harina con la sal y el impulsor. Tamizar en tandas sobre la crema de mantequilla y remover con un tenedor hasta integrarla antes de añadir más. Según varios factores, entre ellos la temperatura ambiente y la calidad de la harina, hará falta más cantidad o menos. Yo empecé con 300 g de harina y al final añadí 20 g más hasta que la masa no se pegaba a las manos y se podía formar una bola.

Tapar con film y dejar reposar al menos 1 hora, aunque lo más recomendable es que sean al menos dos. Otra opción es preparar la masa por la noche y dejar el corte y horneado de las galletas para la mañana siguiente.

Precalentar el horno a 190 ºC.

Dividir la masa en 3 o 4 bolas y estirar cada una hasta formar una plancha de unos 3 mm de espesor. Para que no se pegue a la superficie de trabajo o al rodillo, espolvorear con harina o azúcar glas. Con un cortapastas circular, o incluso un vaso, de entre 6 y 8 cm de diámetro, ir cortando círculos de masa.

Humedecer con un dedo mojado en agua el borde de cada círculo, así es más fácil pegar las dobleces.

Colocar en el centro una cucharadita de mermelada y cerrar formando un triángulo. Se puede empezar pellizcando primero en un punto y después los otros dos a la vez.

Cubrir una bandeja de horno con papel de hornear, una lámina de teflón o engrasar con mantequilla y espolvorear con un poquito de harina.

Colocar los triángulos dejando un poco de margen entre ellos, aunque no es una masa que se mueva mucho.

Hornear las galletas a 190 ºC, con calor arriba y abajo y sin ventilador, unos 10 – 14 minutos, hasta que empiecen a dorarse. El tiempo, como siempre, dependerá del horno, en mi caso en 12 minutos las galletas estaban listas.

Dejar enfriar sobre una rejilla antes de guardarlas en un recipiente hermético.

Estas galletas, al llevar relleno, se conservan perfectamente varios días y, para mi gusto, ganan sabor con el reposo.

¡Espero que las disfrutéis!

 

Esta receta es una colaboración de Carabiru, autora del blog Birulicioso.


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