Patatas gratinadas con bechamel de Milky Oolong

Estamos de nuevo aquí con una nueva idea para cocinar con té y disfrutar así de otra manera de vuestras variedades favoritas. Esta vez le toca al Milky Oolong y, como os habíamos prometido traer más recetas saladas, la propuesta son unas deliciosas patatas gratinadas cuya bechamel aromatizaremos con este té tan especial. Os aseguro que es una delicia que querréis hacer más de una vez.

Patatas gratinadas con bechamel al milky oolong

¿Conocéis el té Milky Oolong? Seguramente sea uno de los tés más especiales y raros que tenemos en la tienda, no sólo por su sabor y apariencia sino por su método de producción, ya que se elabora completamente a mano. Las hojas de té verde se calientan con vapor de leche justo después de marchitar tras la recolección, a continuación se enrollan en pequeñas bolitas y por último se secan. Tras todo este proceso, sigue conservando un bonito color verde y, además de un ligero aroma a fermentación, también ofrece notas de leche fresca. El sabor tras infundirlo es suave y delicado, a mí me encanta.

Milky oolong

Cómo preparar patatas gratinadas con bechamel aromatizada al Milky Oolong

Ingredientes:

Para la bechamel:

  • 45 g de mantequilla
  • 30 g de harina de trigo
  • 1/2 cucharada de sal (o al gusto)
  • 1/2 cucharadita de pimienta negra molida (o al gusto)
  • 750 ml de leche
  • 2 cucharadas generosas de Milky Oolong

Patatas gratinadas con bechamel al milky oolong

Para el gratinado:

  • 500 g de patatas
  • 1 cebolla mediana
  • 100 g de queso gouda

Patatas gratinadas con bechamel al milky oolong

Con estas cantidades salen unas 4 raciones.

Preparación:

Calentar la leche en una olla hasta que rompa a hervir, entonces, bajar a fuego medio.

Añadir el Milky Oolong, remover ligeramente y dejar infundir durante 3 o 4 minutos, hasta que se abran las hojas, teniendo cuidado de que no vuelva a hervir la leche. Una vez pasado ese tiempo, retirar del fuego y dejar reposar un par de minutos, filtrar y reservar.

Mientras, pelar y cortar las patatas en rodajas finas y la cebolla en juliana. Reservar.

Para la bechamel:

Tamizar la harina para eliminar grumos.

Derretir la mantequilla en una sartén amplia a fuego medio-suave. Una vez esté fundida, añadir la harina y cocinarla durante un par de minutos removiendo con una cuchara de madera hasta que empiece a coger color.

Añadir la leche caliente con un cucharón, removiendo hasta que la harina absorba cada cucharada antes de añadir la siguiente y deshaciendo bien los grumos que puedan aparecer. Mantener el fuego a medio-suave.

Con la última cucharada de leche, salpimentar al gusto y remover para repartirlo bien.

Precalentar el horno a 180 ºC.

Verter un poco de bechamel en el fondo de una fuente para horno de cristal o cerámica.

Cubrir con una capa de rodajas de patata, sobre ella un poco de la cebolla y cubrir con bechamel.

Repetir hasta llenar la bandeja, rematando con bechamel.

Hornear a media altura, con calor arriba y abajo, a 180 ºC durante unos 45 minutos. Para evitar que se queme la superficie, se puede cubrir la fuente con una tapadera o una hoja de papel de aluminio.

Pasado ese tiempo, rallar el queso gouda, distribuir por encima y seguir horneando otros 20-30 minutos, hasta que se derrita y empiece a dorarse.

Patatas gratinadas con bechamel al milky oolong

Si el horno tiene opción de gratinado, esta última fase se puede hacer en ese modo.

Retirar del horno, dejar reposar unos minutos y servir caliente.

Patatas gratinadas con bechamel al milky oolong

Las patatas gratinadas con bechamel son un plato que se puede preparar con antelación y recalentar con excelentes resultados, y como siempre que hay té de por medio, el sabor gana en matices con el reposo.

Esta receta es una colaboración de Carabiru, autora del blog Birulicioso.


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